Título: Prescription: Medicide. The Goodness of Planned Death
Autor: Jack Kevorkian
Año: 1991
Compré este libro años atrás, porque me interesaba conocer, de la “boca” del propio Jack Kevorkian (26/05/1928 – 3/6/2011), los fundamentos sobre los que basó su defensa incansable del derecho a la muerte (“morir no es un crimen”, fue una de sus frases famosas) y la obligación moral -sí, así la consideraba él- de los médicos de ayudar a sus pacientes a tomar y concretar tal decisión, si el caso lo ameritaba. No obstante, me encontré con una sorpresa.
Pocos saben (también yo lo ignoraba, hasta que leí el libro) que Jack Kevorkian empezó a incomodar a ciertos sectores ya a fines de los 50, al luchar por que los condenados a muerte tuvieran la opción de donar su cuerpo para experimentos científicos. Hacia principios de los 80, con el perfeccionamiento gradual de las técnicas de transplante de órganos, empezó a abogar tenazmente por el derecho de los condenados a muerte a donar sus órganos para este fin. A fines de los 80 empezó la campaña por la cual se hizo mundialmente conocido: el suicidio asistido para pacientes terminales que quisieran poner fin a sus vidas, publicando avisos en los periódicos (año 1987) para ofrecer sus servicios y el de su invento, el “Mercitron” (y también el “Thanatron“).
Su primera “cruzada” puede, en un principio, sonar como una barbarie. No obstante, al leer sus argumentos a favor de esta propuesta tan revolucionaria (y todas las demás), las motivaciones de Kevorkian y el sentimiento sobre el cual basó todas y cada una de sus quijotescas luchas se hacen más comprensibles y, en mi opinión, loables: dignificar a la persona, dignificar la muerte y, en el caso puntual de los condenados a muerte, darles una última oportunidad de resarcirse y compensar en cierta medida el daño causado a la sociedad, entregando algo a cambio.
El respeto de Kevorkian hacia la persona y su respeto absoluto por la autonomía del paciente son evidentes tanto en su línea argumentativa como en su insistencia, a lo largo del libro completo y en relación con todas sus campañas, de que el consentimiento informado explícito del sujeto debe ser condición sine qua non en cada uno de los casos. Consentimiento explícito, en el caso del suicidio asistido, plasmado en las cartas escritas por las primeras pacientes a quienes ayudó a tener una muerte digna, y que se incluyen en este libro. El mejor resumen de su opinión sobre este delicado tema es, sin duda, el que sus propias palabras entregan:
“In quixotically trying to conquer death, doctors all too frequently do no good for their patients’ “ease”; but, at the same time, they do harm instead by prolonguing and even magnifying patients’ dis-ease.” (page 186)
Dado lo anterior, su frustración con los legisladores, quienes se negaron una y otra vez a abordar temas tan potencialmente controversiales, es evidente a lo largo del libro. También deja claro su fuerte desprecio y crítica encarnizada a la cultura académica y la sociedad médica en general, debido a su pusilanimidad y negativa constante a “hacer olas”, e incentiva a los ciudadanos corrientes a alzar la voz, con la plena convicción de que existe un abismo entre lo que las personas “de a pie” quieren y lo que los políticos quieren o se atreven a hacer (¿les suena familiar?).
Raya para la suma: si considera que Jack Kevorkian fue un héroe, le sugiero que lea este libro. Si considera que fue un megalómano, le sugiero que lea este libro. Independientemente de la opinión personal que se pueda tener sobre este hombre y su lucha, vale la pena hacerlo para entender un poco mejor por qué hizo las cosas que sabemos antes de emitir un juicio tajante, ya sea a favor o en contra. Por otro lado, aunque tedioso a ratos, incluye capítulos enteros de historia que probablemente interesarán a los aficionados de datos freak.
–Publicado también en Matasanos


Interesante su opinon al respecto esta persona jack tuve la oportunidDad de verlo en un programa en un canal en español en usa este libro ?lo puedo encontrar en español perdón amigo?
Hola, Betnabel:
Gracias por tu comentario =)
Sobre tu pregunta, creo que muchos años atrás se tradujo con el título Eutanasia, la buena muerte, pero ignoro si será posible encontrar una copia.
¡Saludos!
le agradezco mucho la respuesta intentare buscaralgo parecido