Después de 4 años como miembro del Colegio de Traductores e Intérpretes de Chile (COTICH), he presentado mi renuncia voluntaria a esta organización. Esta no es una decisión que haya tomado a la ligera; muy por el contrario, tardé meses en finalmente decir “es hora”. No obstante, llegó el momento de aceptar que entre el COTICH y yo hay importantes diferencias de opinión con respecto a qué es y qué debería hacer (y cómo) una asociación gremial que busca proteger los derechos de sus socios. Desde esta perspectiva, tenemos objetivos distintos y, en algunos temas puntuales, diferencias irreconciliables
Les deseo de todo corazón la mejor de las suertes en su trabajo gremial y que alcancen los objetivos que se han propuesto.



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