En más de una ocasión me han contactado para pedirme traducciones que he debido rechazar. Decirle a un potencial cliente “lo siento, pero no puedo aceptar este trabajo” es difícil, sobre todo si nos contactan justo en un momento en que el trabajo ha escaseado y tememos que la situación se nos torne complicada. No obstante, considero imprescindible (y a la larga, beneficioso) tener el valor y el criterio para decir “no” en ciertas circunstancias. En mi caso, algunas de estas circunstancias son:

1. Si el área temática del documento que me piden traducir está fuera de mis áreas de competencia. Con frecuencia me piden que traduzca contratos, a lo que rápidamente respondo con un correo de agradecimiento por el interés en mis servicios y explico que no conozco el área ni la terminología legal, razón por la cual sería irresponsable de mi parte aceptar el trabajo y prometer un buen resultado. También suelo dar el correo de colegas que efectivamente se dedican a esta área.

2. Me piden traducciones hacia el inglés (mi segundo idioma). Este tema suele generar acalorados debates, pues muchos colegas consideran factible hacer traducciones de calidad profesional hacia su idioma extranjero, mientras que otros defienden apasionadamente la postura de que sólo un hablante nativo del idioma puede hacer una traducción profesional hacia ese idioma. No pretendo defender aquí ninguna de las dos posturas, sino simplemente decir muy honestamente que yo no puedo traducir hacia el inglés con la misma calidad con la que traduzco hacia el español. Por ende, no acepto trabajos de traducción de español a inglés. Punto.

3. Traducciones con condiciones de entrega irreales.

Por otro lado, todos hemos oído decir que la necesidad tiene cara de hereje, y gran parte de los traductores independientes (freelance) enfrentamos alguna vez períodos de poco trabajo. En estas situaciones  (y también cuando se está recién empezando en la profesión y está la ansiedad por armar una cartera de clientes),  aceptar cualquier traducción que nos ofrezcan puede ser bastante tentador, por miedo a que la situación no mejore en el corto plazo. Sin embargo, tengo la convicción de que esta práctica es nefasta: pan para hoy y hambre para mañana (je, ni que me hubiese tragado un libro de refranes al desayuno).

Mi razonamiento es el siguiente: si un cliente X se acerca a mí, traductora profesional, es porque busca un trabajo de calidad profesional. Por lo tanto, si le acepto un trabajo que no estoy capacitada para hacer como corresponde, ya sea porque no manejo el área temática, el plazo de entrega es irreal, o cualquier otro motivo, es altamente probable que dicho cliente quede disconforme con mis servicios. En este caso, lo mejor que puede suceder (desde un punto de vista netamente comercial; ni hablar de la cantidad de mitos que ayudamos a perpetuar) es que el cliente se guarde su molestia y simplemente no me vuelva a contactar. Algo peor, pero no tanto, es que tal vez no quiera pagar por ese trabajo mal hecho. Pero lo peor que puede suceder es que comente dentro de su círculo que la traductora le hizo un pésimo trabajo y que por ningún motivo la contacten. Y como bien sabemos, este tipo de comentarios se propaga rápidamente. Muerte profesional (no tan) lenta, pero segura.

Si se rechaza un trabajo con fundamentos sólidos, por el contrario, lo peor que puede suceder es que ese potencial cliente no nos vuelva a contactar. Lamentablemente, sucede con cierta frecuencia, no lo voy a negar. Sin embargo, lo mejor que puede pasar (¡y pasa!) es que el potencial cliente agradezca la actitud ética y responsable y nos vuelva a contactar, ya sea en un mes, seis meses o hasta un año. Se deja claramente establecido que apuntamos a ofrecer un trabajo 100% profesional, se gana un cliente, e incluso es posible que ese cliente a su vez nos recomiende dentro de su círculo.

3 Responses to “Saber decir “no””

  1. yes, yes, a million times yes. Especially number two. I’m routinely asked to translate into Spanish, which is something I simply do not do, and no amount of flattery or cajoling is going to change my mind, lest I come up with a snafu like this one I found on a bench in Providencia (technially fine, in all practicality a failing grade): http://www.flickr.com/photos/bearshapedsphere/3929377918/

  2. You are more than welcome to use that pictionary as a cautionary tale, and I love the word snafu, so I hope you’ll use it liberally. If you could give credit for the photo, that would be great. Also, specifically, I took the photo in Iñes de Suarez, on whatever date appears on the time stamp, with my phone. BTW, I emailed you!

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