Navegando por Internet encontré el artículo Twelve ways to Enhance Translation Quality, de los traductores Danilo Nogueira y Kelli Semolini, en el que sugieren 12 formas de mejorar la calidad de nuestras traducciones. Ojo: “su-gie-ren”. Ellos mismos aclaran que el artículo no es un listado tipo “Cómo convertirse en un traductor perfecto en 12 sencillos pasos”, sino una ayuda basada en sus años de experiencia profesional.

Las sugerencias (resumidas; los comentarios entre < > son míos) son:
  1. Evita el trabajo innecesario. Intenta hacer las cosas bien desde el principio, en lugar de dejarlo todo para el proceso de corrección.
  2. Mantén una lista de palabras “peligrosas”. Es decir, palabras que pueden tipearse incorrectamente y confundirse con otras palabras reales <como el caso de “pata” en lugar de “para”. True story: hace unos años me tocó corregir una noticia que decía “la estructura se colocará en el lecho de locas”. Debía decir, “la estructura se colocará en el lecho de rocas”>.
  3. Usa el corrector de ortografía y gramática. Si bien es cierto que esta herramienta suele considerarse insuficiente <¡porque lo es!>, también es cierto que sirve para detectar errores obvios que a veces pasamos por alto.
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