En más de una ocasión me han contactado para pedirme traducciones que he debido rechazar. Decirle a un potencial cliente “lo siento, pero no puedo aceptar este trabajo” es difícil, sobre todo si nos contactan justo en un momento en que el trabajo ha escaseado y tememos que la situación se nos torne complicada. No obstante, considero imprescindible (y a la larga, beneficioso) tener el valor y el criterio para decir “no” en ciertas circunstancias. En mi caso, algunas de estas circunstancias son:
1. Si el área temática del documento que me piden traducir está fuera de mis áreas de competencia. Con frecuencia me piden que traduzca contratos, a lo que rápidamente respondo con un correo de agradecimiento por el interés en mis servicios y explico que no conozco el área ni la terminología legal, razón por la cual sería irresponsable de mi parte aceptar el trabajo y prometer un buen resultado. También suelo dar el correo de colegas que efectivamente se dedican a esta área.


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