Matthew Bennett ha entrevistado a Aurora Humarán, traductora profesional y presidenta de la Asociación Internacional de Profesionales de la Traducción y la Interpretación (AIPTI), sobre la creación, los objetivos, el futuro, etc., de la AIPTI.

Para escuchar el podcast de la entrevista (en inglés) en la bitácora de Matthew, haz clic aquí.

Navegando por Internet encontré el artículo Twelve ways to Enhance Translation Quality, de los traductores Danilo Nogueira y Kelli Semolini, en el que sugieren 12 formas de mejorar la calidad de nuestras traducciones. Ojo: “su-gie-ren”. Ellos mismos aclaran que el artículo no es un listado tipo “Cómo convertirse en un traductor perfecto en 12 sencillos pasos”, sino una ayuda basada en sus años de experiencia profesional.

Las sugerencias (resumidas; los comentarios entre < > son míos) son:
  1. Evita el trabajo innecesario. Intenta hacer las cosas bien desde el principio, en lugar de dejarlo todo para el proceso de corrección.
  2. Mantén una lista de palabras “peligrosas”. Es decir, palabras que pueden tipearse incorrectamente y confundirse con otras palabras reales <como el caso de “pata” en lugar de “para”. True story: hace unos años me tocó corregir una noticia que decía “la estructura se colocará en el lecho de locas”. Debía decir, “la estructura se colocará en el lecho de rocas”>.
  3. Usa el corrector de ortografía y gramática. Si bien es cierto que esta herramienta suele considerarse insuficiente <¡porque lo es!>, también es cierto que sirve para detectar errores obvios que a veces pasamos por alto.

Continúo comentando el siguiente correo:

“Asunto: Hola
De: xxx@hotmail.com
Archivos adjuntos: CVnombre.doc

Estimados señores,me gustaria trabajar para su prestigiosa empresa.

adjunto mi cv para consideración.

xxxx”

La última vez, me centré en el encabezado. Hoy, quiero destacar tres cosas del cuerpo del mensaje:

1. Aspectos formales: ortografía y redacción. Si están buscando trabajo como traductores, preocúpense de escribir bien. Tilden las palabras como corresponde, usen mayúsculas, respeten las normas ortotipográficas básicas del español (por ejemplo: “Estimados señores: [dos puntos])”.

En otras palabras, no escriban como si estuvieran “hablando” con un amigo en MSN. No, no y NO.

2. Usen el mensaje para presentarse. Incluyan su nombre y un párrafo breve con lo más importante de su carrera profesional. Un escueto “adjunto mi cv” dice sólo una cosa de quien ha escrito el correo: no le interesa realmente trabajar con el destinatario; de lo contrario, hubiese hecho por lo menos un esfuerzo. Escribir y enviar un correo insípido a un destinatario X que NO les ha pedido su CV, y más encima esperar que el destinatario sea quien se dé el tiempo y el trabajo de averiguar más sobre uds., NO ES esforzarse. Es flojera.

Como señalé en este post, hace unos días recibí el siguiente correo electrónico de un colega que busca trabajo:

“Asunto: Hola
De: xxx@hotmail.com
Archivos adjuntos: CVnombre.doc

Estimados señores,me gustaria trabajar para su prestigiosa empresa.
adjunto mi cv para consideración.

xxxx”

Lamentablemente, tal correo difícilmente cumplirá su cometido debido a la gran cantidad de errores que contiene. A continuación, comentaré algunas cosas del encabezado:

- Campo “Asunto”: La función de este campo es resumir el tema del correo, o por lo menos dar algún indicio al respecto. Recordemos que muchos servidores de correo muestran solamente el nombre del remitente y el asunto del mensaje antes de que uno decida abrirlo. Un simple “Hola” no sólo no cumple tal propósito, sino que además es tremendamente informal y difícilmente será tomado en serio para fines profesionales.

Concepto clave: fines profesionales.

Sugerencias para este campo: “Traductor profesional [idioma] – [idioma]“, “Propuesta de colaboración [idioma] – [idioma]“, etc. Cualquier cosa menos “Hola”. En serio.

Con frecuencia escucho a las personas ajenas a nuestra carrera hablar de “traducción simultánea” y, de hecho, no es raro que reciba solicitudes de cotización por “servicios de traducción simultánea para un evento X”.

Es por esto que me ha parecido importante tratar este tema y señalar, en primer lugar, que la “traducción simultánea” no existe. La forma más simple de explicarlo es decir que la traducción es escrita, y que el ejercicio de transmitir oralmente el mensaje de un idioma a otro recibe el nombre de interpretación. Por lo tanto, los “traductores simultáneos” que trabajan en conferencias, congresos, etc., son en realidad intérpretes.

¿Puede un traductor, por el sólo hecho de ser traductor, trabajar como intérprete? En mi opinión –compartida por muchos profesionales del área–, NO. Así como el sólo hecho de dominar un idioma extranjero no basta para hacer de alguien un traductor profesional (repito: pro.fe.sio.nal), el tener las competencias necesarias para traducir (es decir, por escrito) entre un idioma extranjero y el idioma materno tampoco habilita a un traductor para trabajar como intérprete. Si bien es cierto que la traducción y la interpretación son profesiones que están estrechamente relacionadas entre sí, requieren de habilidades y técnicas diferentes.

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